2005-09-28

Maiz tostado



Hay un nuevo crucifijo en la autovía;
El hermoso cordero de Dios en Rusia.

Debajo de la ley, los hombres encuentran su ternura.
Nunca tuyo, nunca tuyo, real.



Un abrelatas y la pus sigue saliendo,
hay un hueso con arcilla en el suelo.


Sangre apelmazada que das de común mi deshonra,
mi madre no me habla desde hace cinco años, y camino el infierno aún descalzo.

La avena chapotea y escama la sangre, cicatriz en las yardas traseras,
Los niños aferrados a sus limosnas, con la misericordia de los calcetines sucios, proclamas el amanecer.

Cabalgué sobre un niño de la fatiga,
Encrusté y raí sus mangas con las mariposas de la nación.

Un cauce en las venas por cada foso que cavaron,
El polvo espera en su piel, estancia viva de las montañas.
El ronquido de la guerra mama de biberones que no nos protegerán, y a ti te abriga el dolor.

Cuatro minutos de casero, y los ferrocarriles ya no cuentan.
Soldado ardiente en la mordaza, por tu cumpleaños.

Leche derramada en el costal,
Mi pelvis conoce el error.
Puas e inocencia en un mismo tazón.

Hay un nuevo crucifijo en la autovía;
El hermoso cordero de Dios en Rusia.

Necesito a mi mamá.
Sargento de septiembre, truco hueco el amarme.
Jesús me lastima, susurro de golosina que me escupes salvado.

Asilo, bastardo, mi padre en la memoria.
Ramita presa de mi aliento, quiero hundir mi cara en tu vómito azul.
Un casco para los pensamientos, a 40.000 pies y ninguna niebla.
La polaina del calendario que cae.

Mi inocencia en selvas comunistas,
La promesa de mi papel en el mundo, en un sueño de mi niñez.
Las paredes de Europa, y entonces la naúsea.

Gobierno cuajado en el gallo, en el amanecer.
Cuando yo era hombre, cuando no era un camarada caído.

Viejo protector que me refugias, el asir de lo permitido en cada transeunte.
Memoria de la carne, en las laderas, cuando en el hogar trasero los túneles aparecieron.


Hay un nuevo crucifijo en la autovía;
El hermoso cordero de Dios en Rusia.

Sin las heces, seguimos siendo ocultos.
Sin la posesión, vemos solamente este mundo.

No hay otro viaje que hacer.

To Yury Smirnov and Dennis Cooper with tenderness, Saä Viccenzo
Picture of Bernard Faucon

2 Comments:

At septiembre 30, 2005, Blogger Eleafar Cananita said...

Tienes un sonido a elegía. Tienes además una elegía. Tienes un viaje.

Cuando viajo, no espero que otra gente me cargue el equipaje. Aunque sean mis padres, y se extrañe que nos carguen el equipaje como en la infancia, cuando todo está tan claro.

De otra manera uno empieza a preocuparse de su cuerpo y sus demas tejidos vivos, que no son lo mismo. Y no hay cosa que los crucificados prefieran no mirar, como los transeúntes y viajantes que se observan el cuerpo y le dan a sus partes cualidades inmateriales.

Pero claro, qué sé yo: en Rusia no es así.

 
At octubre 02, 2005, Blogger Rain (Virginia M.T.) said...

El niño en el regazo de la madre exhala un sonido extraño

es el cáliz suspendido con fondo rojo
y las palabras sucias huyen despavoridas

el niño es envuelto en la bruma de sus
sueños y la potagia del amor brilla.

(Escribiéndote después de un paseo en bicicleta, donde al pasar rauda por un parque, vi niños que sonreían,
y creí verte por allí...)

Abrazo.

 

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