
Mi primer novio tenía 24 sonrisas, una para cada saliva.
Mi primer novio se acostó con alguien.
Mi primer novio no era marica pero sí era cobarde.
Le daban miedo las cavernas del principio de los tiempos.
Yo lloraba, Peter Pan era buscado por la prensa,
Nunca supe que en aquella tristeza estaba la sombra que él perseguía.
Los golpes, yo era una moneda de cinco céntimos, centavos de la culpa. Los perros olían mi porquería, se que en el fondo envidiaban que nunca me compraran camisetas nuevas. Aullidos de Nazareth, el perro cree que soy monstruos. Obviamente nunca entro en casa. Guarida de plagas, Internet sostuvo mi Roma imperial. Y lloro, y lloro porque me perdí con las ratas de laboratorio. Ya es hora pues del almuerzo.
Algunos adultos me confesaron que deseaban
Practicar el sexo más salvaje conmigo.
No, no era cierto,
Cuanta fortaleza en la desnudez
Sólo
Cuanta fortaleza en la desnudez
querían de mí
Cuanta fortaleza en la desnudez
una piel
Cuanta fortaleza en la desnudez
con olor
Cuanta fortaleza en la desnudez
a otros
Cuanta fortaleza en la desnudez
tiempos,
Lo rancio nunca me rozó.


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