Mi Primer Secreto [Parte 1]

“Durante la edad de los snacks, la revolución consistía en consumir golosinas, los gritos del confeti hacían estragos porque las muchachas bonitas lamían aún helados de nata. ¡Maldito Ronald McDonald™! Que robaste mis intentos de casa de papel y ternura con mujeres. Las reinas hechas de luz de un día, su imperio flanqueaba los hogares del subsidio, acallaban los pechos con laxantes, dormían su sexo con baratijas del cliché y un Vogue de mamá. Los trajes eran diversión en aquel otoño en el que el Sol anhelaba que las risas volvieran a sonar en las calles. Luz de un día, nos advirtieron que el sexo tenía mapas. Confundí el puño con los besos. La conjetura del divorcio abría heridas, manchas y fiestas. Nunca fui invitado. Mamá tenía colita.
Llamé a casa, mi padre era el bebé que robó del orfanato. Sus tatuajes simulaban mi esperanza. Hablaban de corsarios y piratas, de hombres feroces que tendían la ropa cuando sus mujeres morían frente al televisor. En aquel olor aprendí a hacerme ofertas frente al espejo. Collar de ácidos, miraba por la ventana una calle con niños que jugaban, risas y llantos, los coches paraban porque aquel imperio era de las reinas. Alguien cabalgaba sobre mí, las ingles quedaban anilladas, los granitos eran síntomas de hígado enfermo y bistec de juguetes.
Llamé a casa, mi padre era el bebé que robó del orfanato. Sus tatuajes simulaban mi esperanza. Hablaban de corsarios y piratas, de hombres feroces que tendían la ropa cunado sus mujeres morían frente al televisor. En aquel olor aprendí a hacerme ofertas frente al espejo. Collar de ácidos, miraba por la ventana una calle con niños que jugaban, risas y llantos, los coches paraban porque aquel imperio era de las reinas. Alguien cabalgaba sobre mí, las ingles quedaban anilladas, los granitos eran síntomas de hígado enfermo y bistec de juguetes.
La culpabilidad, mi obra maestra inacabada.
John Wayne nunca fue mi padre, su levadura se clavó en la memoria de mamá. Un espectro rubio jugaba con marcianos y gobernantes políticos, futuro fermento de hipermercado. La psicosis estaba en ellos, adultos de la patria y el sagrado Jesús que nunca visité. Incendios borrachos, divorcios en


<< Home