El Universo Interactivo
La gran mayoría de nosotros continuamos cautivos, las audiencias permanecen pasivas. Recientemente comentaba en un mail con el genio Douglas Rushkoff, acerca de todas las paradojas a las que nos enfrentamos el fermento de la juventud, el medio interactivo y reactivo que es el cuerpo, y la atención de éste como resorte pasivo.
Gracias a Internet, ahora podemos escribir nuestras propias conclusiones. El medio interactivo es, en su base, una invitación para hablar desde el moho que es el exceso de soledad permanente, virtual e interactiva.
En la actualidad nos encontramos frente a las implicaciones más oscuras que las propias religiones, violencia hecha por los radicales creyentes, donde según Douglas, donde se esconden los verdaderos decretos unilaterales de sus líderes. Internet mina la obediencia oculta del fundamentalismo ofreciendo puntos alternativos de la visión, promoviendo pluralismo, y animando la regeneración.
En el ensayo que estoy terminando de escribir, he trasladado una propuesta reciclada, la de la carne como pura hipertextualidad, rechazando al profeta Baudrillard, reexplicar no el mundo sino la propia noción de Identidad.
El mundo digital no es exactamente un potencial para la integridad de todas las civilizaciones, pero sí contiene en sus propias estructuras un motor, un resorte para invitar a participar a todas las culturas. El universo interactivo no existe sin la participación activa de su gente-y esta participación es el acto en curso de la creación en sí misma. Hablo no ya de jugar con la idea de hierofanía, con las cercanías hacia lo sagrado y la intuición de un Dios. Se trata, como me definen en algunos subgrupos editoriales de una juventud que ha sufrido una mutación cognitiva. La mayoría de dogmas que sostienen la fe invitan a los congregados a que participen en la creación y la interpretación de su narrativa subyacente. El anatema que es la propia contextualidad social, fuerza a una reestructuración de las esencias de todos los valores, a centrarse en la noción de identidad.
Ya no hay hormigas reinas, los patrones de autoridad están cambiando desde el nacimiento de la postmodernidad, desde 1983, se trata de una modulación nuclerizada de toda noción de identidad. He extraído varios párrafos de su libro El Código Abierto, y dice así:
“En Internet los puntos de vista eran incluso más diversos, pues los usuarios eran libres de confrontarse directamente con el llamado ‘enemigo’, como en el caso de la bitácora ‘Dear Raed’, escrita por verdadero Bagdad según los expertos en Internet y en la que expresaba su oposición a la guerra. Este diario que exudaba un gran anhelo de paz y una vida mejor en Bagdad se convirtió en una de las fuentes de información y opinión sobre la guerra más leída en la Red…El código abierto funciona por dos factores: La revolución de las comunicaciones tal vez no traiga consigo la salvación de las bolsas mundiales o la infraestructura necesaria para un nuevo sistema mundial de distribución de recursos. Si bien es posible que se haya agotado una vía en la aplicación de la tecnología de los nuevos medios, sus innumerables posibilidades son otras tantas invitaciones que se nos hace. Puede que no sean la receta para la infalibilidad de una empresa o para las soluciones de marketing, pero lo cierto es que el auge de los medios interactivos abre el camino a nuevas metáforas para la cooperación, a una nueva fe en el poder de la actividad interconectada y son una nueva prueba de nuestra capacidad de participación activa en la ‘autoría’ de nuestro destino colectivo…(…) En resumen, el espacio mediático interactivo es una nueva manera de comprender la civilización misma y hay un buen puñado de nuevas y buenas razones para comprometerse aún más con la realidad cívica ante lo que a menudo se percibe (o se nos enseña) como innumerables riesgos y compromisos que entraña un talante de cooperación.
Lamentablemente, gracias a la proliferación de medios y propaganda que por tradición son directivos, tanto los técnicos de marketing como los políticos han logrado enfrentar a unos vecinos contra otros, a unas ciudades contra otras y a unos países contra otros. Con estas estrategias se podrán vender más productos, ganar más votos e inspirara un sentimiento de salvación exclusiva (no podemos compartir, participar ni – ¡Dios nos libre!- colaborar con personas a las que se nos ha enseñado a no confiar), pero lo cierto es que son un peligro para lo que resta de sociedad civil. Constituyen una amenaza para esa pequeña y ultima esperanza de evitar millones de muertes en las próximas guerras santas por el petróleo…De hecho, los valores engendrados por nuestra incipiente cultura de la interconexión pueden ser una ayuda en un mundo que tiene dificultades para asimilar los efectos del globalismo, los atractivos del fundamentalismo y el conflicto que entrañan unos sistemas de valores encontrados. Gracias al papel real y alegórico que desempeñan las tecnologías interactivas en nuestras vidas podemos hoy comprender muchos constructos sociales y políticos en contextos muy novedosos. Hoy por hoy es posible entablar los tipos de conversación que alteran las relaciones de las personas, los partidos, los credos y los países entre sí y con el mundo en general. Las tecnologías de comunicación interactiva incluso pueden sernos útiles para comprender la autonomía en cuanto fenómeno colectivo: un estado compartido que se manifiesta de forma muy espontánea y natural cuando se permite a las personas participar activamente en pro de sus intereses y el común”.
Este es el programa del curso que se utilizó Victor en 2006 para el curso en línea "Perspectivas teóricas de la interactividad" que impartió desde la Universidad de Nueva York. Creo sinceramente que la panacea no es el ciberespacio sino la propia carnalidad, la idea de aldea Global sinceramente puede funcionar en los ensayos de Rushkoff, en los discursos del nuevo chamán afroamericano el senador por Illinois, Barack Obama, o en algunas hermosas canciones del astro pop Michael Jackson. La editorial ya me ha adelantado una cantidad de dinero para terminar las entrevistas en Amboise y Paris. Pronto cesaré de todo, y dejaré de venderme tan “rameramente”, y trataré de ser yo mismo. Se acabó la automutilación y la herida. Mi imperio de miseria, cesé.
David Saä V. Estornell


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